Reverdecer

Y pensar 
que hace poco
en mi pecho 
había un hoyo 
y en mi pensamiento
otro nombre…

Desde ese martes,
tu nombre quedó grabado
en mi pecho 
y en mi mente.

Mis cuadros futuros 
te anhelan,
te dibujan
y en mi tiempo,
suspiró al leerte,
al verte y recordarte.

Aquél hoyo quedó allí,
a cambio de ello,
el lugar ha reverdecido.

No ocupas ese lugar,
es un nuevo espacio
el que has ganado en mí.

Contigo todo es nuevo,
todo es único.

La ilusión en mí,
crece
y me lleva a pensar
que las mariposas amarillas
qué ahora habitan en mí,
son tan únicas 
como tú.

La nueva luz,
las nuevas flores,
son tan bellas
que están creando
nuevas estructuras…

Suaves, sencillas,
que fluyen 
con una libertad 
que no había sentido antes.

Verte y entenderte
es tan fácil…

Tu dulzura,
bondad y belleza,
llegan en ondas suaves
y colonizan mi paisaje,
tan pronto…

Que es una ola
que crece vertiginosa,
sin detenerse,
sin oposición,
sin fuerza,
ni dolor.


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