Era cuestión de tiempo
para que el fuego desbocara
y me dejara sin aliento…
¿Cómo no saberlo?
Si nuestra pasión
llenaba nuestras páginas
y todas nuestras fotos
albergan estos recuerdos.
¿Cuántas lunas
atestiguaron
nuestros deseos
cumplidos?
Este cuerpo aún conserva
el entrenamiento vivido
en cada célula,
en cada latido…
Reconocer el no retorno
de este duelo,
reactivó el botón dormido
sin control y ciego.
Exorcizándote de mi espacio,
en un ejercicio carnal,
probé que este cuerpo
no tiene dueño.
Aunque tus marcas
quedaron en mi piel,
ya no tengo ataduras,
ahora es libre mi miel.
CaroAV
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