El lado oscuro
No solo en la luna
hay un lado oscuro…
Lo he notado en cada sombra,
incluyendo la mía.
Aquella sombría
saliendo de los ojos dolidos,
con sal en las pestañas
y el pecho agrio,
no es más que una trampa.
La fina trampa
de empuñar el puñal
para vengar la herida.
No.
Es momento de detener
la ola mordaz
de esposar el corazón
en un grito falso de "libertad".
La libertad,
la verdadera libertad,
es sonreir al cielo oscuro
y lograr encontrar las estrellas.
Recordando que su brillo
dejó estelas
con años de antigüedad.
Recordando que su vida
es y fue real.
Que aunque la noche existe
el sol sigue ahí,
¡no se fue!
Solo dimos una vuelta
para descansar de él.
Pero no gritando o implorando
por su desaparición,
sino sabiendo desde el interior
que solo el sol cobija
cuando nosotros
le damos vuelta.
Aquella vuelta es nuestra,
no del sol.
Nuestro frío,
aunque requiere cobijo,
aunque requiere descanso,
alimento y entendimiento,
no se repara inflingiendo dolor
o culpando a las estrellas
por su desaparición.
Porque al día siguiente ese sol
puede quedar opaco
por nuestras nubes falsas
de perdón ante el dolor.
Un dolor que solo proviene
de haber sido también
el sol que otro dió vuelta
y que se perdió.
No olvidemos
que el lado oscuro
no hace parte de la libertad.
Y si nuestro sol se esfuma,
¿por qué olvidar lo que fue?
¿por qué culpar la dicha
de haber vivido
con su luz y su calor?
Si un sol se pierde
la luz no se apaga,
ni su luz anterior fue falsa.
Si fuéramos soles
y nos estuviéramos perdiendo
¿no querríamos un fuerte lazo
para volver al rumbo?
Un sol
que mantiene a otro
y viceversa
hasta ver la misma página
toma esfuerzo,
pero es un gran premio
cuando se hace con amor.
CaroAV
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