Cuando mi normalidad traspase
El mundo ha cambiado
y yo no lo he hecho,
me he rezagado
en una normalidad
extraña para este momento…
Mi tierra quedó aislada,
como en una burbuja
de un bucle de tiempo.
El campo en el que vivo
no está conectado del todo,
las personas me ven
como el idilio en el que estoy
y a veces me alcanzan,
pero luego de un contacto profundo
fantasmean a mi alrededor
sin cruzar el umbral.
Prefieren brujear
y jugar al escondite,
me hacen cocos en la distancia,
mientras van y juegan
en sus propios mundos.
Y yo me pregunto:
¿Qué pasa
con las visitas?
¿Qué pasa
con la ausencia
de cercanía?
Hay quienes se quedan
y se acercan por ratos,
por momentos,
cuando el asombro
y el interés los sorprende…
Una vez sus dudas,
sus misterios
se disipan,
se alejan con el viento,
sin agendas,
sin aviso,
como si el miedo
los llevara lejos
de mi puerta.
Y en mí
todo queda suelto,
con el viento abierto,
manteniendo la sonrisa,
sintiendo el calor de mi sol,
de mis campos cosechados,
con la abundancia
de mis frutos…
Frutos
que terminan
desperdiciados.
¡Qué bello sería
que alguien se quede!
Viviendo juntos
en la abundancia
del florecimiento
y aprovechar las bondades
de mi tierra.
Cuando mi normalidad traspase
el equilibrio derribará
los muros de esta espera.
CaroAV
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